En “Fragmento de novela enfureció a autoridades católicas”, la posición oficial de la IC es categórica, en palabras de Monseñor Ulloa: “lo considero como vulgar, que no se le puede ni aplicar a una mujer digna de su nombre, mucho menos a la mujer más santa y sagrada, que es la santísima Virgen María, madre del Hijo de Dios”. A lo que se refiere el obispo es la actividad sexual del personaje bíblico en la novela[3].

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